lunes, diciembre 04, 2006

"viendo Jesús a su Madre y al discípulo que tanto amaba junto a Ella, dijo a su Madre : Mujer, he aquí a tu hijo. Luego dijo al dicípulo: he ahí a tu Madre. (Sn Jn 19, 26-27)

Según estas palabras de Jesús (Sn Jn 19, 26-27) la Virgen María es la Madre Espiritual de la Iglesia porque Juan nos representaba a todos. El mismo título le dió también el Papa Paulo VI al clausurar el Concilio Vaticano II ; al darnos Jesús a la Virgen María como madre a nosotros le potenció tambien su Inmaculado Corazón para que pueda amarnosa todos con su corazón de Madre. Su Inmaculado Corazón es nuestro refugio segur contra todas las insidias y acechanzas del demonio y del mundo corrompido; es nuestro Templo-Cenáculo donde junto con Ella pedimos a Dios Padre la pronta venida del segundo Pentecostés para que el Espíritu Santo convierta al mundo descristianizado y renueve la Iglesia. De esta manera se realizara lo que predijo la Virgen Maria en Fatima: "por fin triunfara mi Inmaculado Corazón"

sábado, diciembre 02, 2006

Origen de la imagen de la Madre tres veces Admirable de Schoenstatt

En el año 1914-15 la Congregación Mariana fundada por el P. Kentenich y los primeros congregantes en Abril de 1914, buscaba una imagen adecuada de la Virgen María para la capilla de su congregación. Un profesor del colegio (Huggle) les regaló una reproducción litográfica de un cuadro del pintor italiano Crossio. Al inicio esta imagen no les agradó especialmente, ya que, para algunos, merecía reparos desde el punto de vista estético. Como no tenían dinero para comprar otra, colocaron esta imagen en la capilla el 19 de agosto de 1915. Desde ese momento, ha permanecido siempre en el Santuario.
Originalmente la imagen que se colocó en la capillita de Schoenstatt tenía el nombre de “Refugium peccatorum”, “Refugio de los pecadores”. Sin embargo, leyendo el libro del sacerdote jesuita, P. Hattler, “El P. Rem y sus Conferencias Marianas”, los estudiantes de la Congregación Mariana de Schoenstatt, encontraron que en tiempos de la Reforma protestante los Congregantes de Inglostadt habían actuado activamente en la transformación cristiana de su época. Constataron el gran parentesco que existía entre sus propias metas y las de éstos Los congregantes de Ingolstadt veneraban la imagen de la Santísima Virgen María en forma especialísima bajo la advocación de “Mater Ter Admirabilis”, Madre Tres Veces Admirable.
Ahora bien, en la Congregación Mariana de Ingolstadt (Ingolstadt queda a 80 Km al norte de München, en el sur de Alemania), se empezó a llamar a la Virgen “Tres Veces Admirable”, porque el Padre Rem, su asesor o Padre Espiritual, en una oportunidad le pidió a la Virgen que le indicara bajo qué titulo quería que se le invocara en ese lugar. Tuvo entonces la inspiración, mientras se cantaba en las letanías lauretanas la advocación “Mater admirabilis” (”Madre Admirable”), que a María le agradaba ese titulo y pidió que se repitiera tres veces esta advocación. Por eso, desde ese momento se empezó a cantarlo así. De allí surgió el nombre “Mater Ter Admirabilis de Ingolstadt”.
En recuerdo de ello los congregantes schoenstattianos dieron el mismo nombre a su imagen. “MTA” es la abreviación de Mater Ter Admirabilis. Fue a mediados del año 1916 cuando se empezó a venerar la imagen de la Santísima Virgen en el Santuario de Schoenstatt bajo este título.

La espiritualidad de Schoenstatt está marcada decisivamente por la fe en la conducción divina en la vida diaria y por un organismo de vinculaciones a personas, lugares e ideales. Ya décadas antes del Concilio Vaticano II el P. Kentenich percibió con claridad que la Iglesia necesitaba personas y comunidades que estuvieran formadas desde lo interior de sí mismas y no por el entorno que las rodeaba; personas y comunidades que en el “espíritu de los hijos libres de Dios” supieran decidirse personalmente por Dios. Schoenstatt considera que una de sus principales tareas es mantener vivo el espíritu del Concilio Vaticano II y ayudar a plasmarlo cada vez más en la realidad de la Iglesia.
En la labor concreta se trata de crear las condiciones pedagógicas que promuevan una fe que cale en la vida cotidiana. Junto con otros medios prácticos para la educación de la personalidad, la espiritualidad de Schoenstatt ofrece sobre todo una formación sustentada en la vida misma: en los acontecimientos, los hombres, los encuentros, el Dios de la Vida nos habla y llama a obrar concretamente.En la Alianza de Amor y en la vinculación a los diferentes Santuarios de Schoenstatt, los hombres hallan un hogar en el amor misericordioso de Dios que es fundamento firme para la actividad apostólica. Se entregan al amor redentor de Cristo que impulsa hacia la acción evangelizadora. Tal como lo acentuara el P. Kentenich en armonía con el Concilio, el objetivo es modelar el mundo desde adentro y en el Espíritu Santo, llevar en sí mismo la atmósfera religiosa y encauzarla hacia el entorno. De este modo Schoenstatt procura generar un clima en el cual crezcan hombres, cristianos, que se decidan libremente, que tomen iniciativas, conscientes de la responsabilidad que tienen para consigo mismos, para con los demás y para con el mundo, que se alegren de la variedad de vocaciones y carismas