miércoles, octubre 18, 2006

San Fransisco de Asis. Un santo para todos


Nació en Asís (Italia), el año 1182. Después de una juventud disipada en diversiones, se convirtió, renunció a los bienes paternos y se entregó de lleno a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Dio a sus seguidores unas sabias normas, que luego fueron aprobadas por la Santa Sede. Inició también una Orden de religiosas y un grupo de penitentes que vivían en el mundo, así como la predicación entre los infieles. Murió el año 1226.

Un santo para todos

Ciertamente no existe ningún santo que sea tan popular como él tanto entre católicos como entre los protestantes y aun entre los no cristianos. San Francisco de Asís cautivó la imaginación de sus contemporáneos presentándoles la pobreza, la castidad y la obediencia con la pureza y fuerza de un testimonio radical.

Llegó a ser conocido como el Pobre de Asís por su matrimonio con la Pobreza, su amor por los pajarillos y toda la naturaleza. Todo ello refleja un alma en la que Dios lo era todo sin división, un alma que se nutría de las verdades de la fe católica y que se había entregado enteramente, no sólo a Cristo, sino a Cristo crucificado.

Nacimiento y vida familiar de un caballero

Francisco nació en Asís, ciudad de Umbría, en el año 1182. Su padre, Pedro Bernardone, era comerciante. El nombre de su madre era Pica y algunos autores afirman que pertenecía a una noble familia de la Provenza. Tanto el padre como la madre de Francisco eran personas acomodadas. Pedro Bernardone comerciaba especialmente en Francia. Como se hallase en dicho país cuando nació su hijo, las gentes le apodaron "Francesco" (el francés), por más que en el bautismo recibió el nombre de Juan. En su juventud, Francisco era muy dado a las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores. Disponía de dinero en abundancia y lo gastaba pródigamente, con ostentación. Ni los negocios de su padre, ni los estudios le interesaban mucho, sino el divertirse en cosas vanas que comúnmente se les llama "gozar de la vida". Sin embargo, no era de costumbres licenciosas y acostumbraba a ser muy generoso con los pobres que le pedían por amor de Dios.

Hallazgo de un tesoro

Cuando Francisco tenía unos veinte años, estalló la discordia entre las ciudades de Perugia y Asís y en la guerra, el joven cayó prisionero de los peruginos. La prisión duró un año, y Francisco la soportó alegremente. Sin embargo, cuando recobró la libertad, cayó gravemente enfermo. La enfermedad, en la que el joven probó una vez más su paciencia, fortaleció y maduró su espíritu. Cuando se sintió con fuerzas suficientes, determinó ir a combatir en el ejército de Galterío y Briena en el sur de Italia. Con ese fin, se compró una costosa armadura y un hermoso manto. Pero un día en que paseaba ataviado con su nuevo atuendo, se topó con un caballero mal vestido que había caído en la pobreza; movido a compasión ante aquel infortunio, Francisco cambió sus ricos vestidos por los del caballero pobre. Esa noche vio en sueños un espléndido palacio con salas colmadas de armas, sobre las cuales se hallaba grabado el signo de la cruz y le pareció oír una voz que le decía que esas armas le pertenecían a él y a sus soldados.

Francisco partió a Apulia con el alma ligera y la seguridad de triunfar, pero nunca llegó al frente de batalla. En Espoleto, ciudad del camino de Asís a Roma, cayó nuevamente enfermo y, durante la enfermedad, oyó una voz celestial que le exhortaba a "servir al amo y no al siervo". El joven obedeció. Al principio volvió a su antigua vida, aunque tomándola menos a la ligera. Las gentes, al verle ensimismado, le decían que estaba enamorado. "Sí", replicaba Francisco, "voy a casarme con una joven más bella y más noble que todas las que conocéis". Poco a poco, con la mucha oración, fue concibiendo el deseo de vender todos sus bienes y comprar la perla preciosa de la que habla el Evangelio.

Aunque ignoraba lo que tenía que hacer para ello, una serie de claras inspiraciones sobrenaturales le hizo comprender que la batalla espiritual empieza por la mortificación y la victoria sobre los instintos. Paseándose en cierta ocasión a caballo por la llanura de Asís, encontró a un leproso. Las llagas del mendigo aterrorizaron a Francisco; pero, en vez de huir, se acercó al leproso, que le tendía la mano para recibir una limosna. Francisco comprendió que había llegado el momento de dar el paso al amor radical de Dios. A pesar de su repulsa natural a los leproso, venció su voluntad, se le acercó y le dio un beso. Aquello cambió su vida. Fue un gesto movido por el Espíritu Santo, pidiéndole a Francisco una calidad de entrega, un "sí" que distingue a los santos de los mediocres. A partir de entonces, comenzó a visitar y servir a los enfermos en los hospitales. Algunas veces regalaba a los pobres sus vestidos, otras, el dinero que llevaba.

Karl Leisner. !Cristo, Tu eres mi pasión! ¡Heil!


“aquí ocurre lo decisivo que, casi por casualidad, Jupp V. me llevo con los de Goch a la jornada y al retiro de los secundarios en Schoenstatt. Los días en silencio allá arriba, cuando la primavera comenzaba a brotar en las serranías del Westerwald, la oración silenciosa en la capillita ante la imagen de gracias de la Madre tres Veces Admirable, o de las bendiciones eucarísticas al atardecer con las oraciones por el amor de Dios y al prójimo, todo ello capto poderosamente mi alma. Todo lo sacerdotal y noble que estaba adormecido y como escondido en mi se despertó”. (1 de julio de 1938)

“aquí ocurre lo decisivo” escribe Karl cuando conoce Schoenstatt en aquel retiro en semana santa en 1933 predicado por el P. Alex Menningen todo gracias a su amigo Josef Vermeegen (Jupp V.)
El mismo sentimiento que experimentaron los primeros congregantes en su contacto con el Santuario de Schoenstatt, acompaño a Leisner desde el momento en que vivió ese retiro.
El Santuario de la Virgen acogía una vez mas el corazón de un joven generoso, que luchaba con radicalidad por hacer fecundo el Reino de Dios. Así, Maria afirma las raíces de este joven árbol, para fortalecerlo y ayudarlo a crecer en la tierra fecunda de sus ideales.
Desde entonces Karl se mantiene vinculado al movimiento de Schoenstatt cuya espiritualidad marcara determinantemente su crecimiento espiritual y su aspiración a la Santidad.
Maria capta el corazón de Karl en el santuario, provocando en su interior la convicción de estar llamado a ser su caballero para la renovación de la juventud y del mundo. De esta manera , esa pequeña capillita se transforma para Karl en hogar y fuente de energía. Hasta el fin de su vida se siente especialmente arraigado en el Santuario y así en los momentos mas importantes y difíciles se confía por completo a la Mater ter Admirabilis, en su pequeño Santuario.
Karl llevo la autoeducación a su diario vivir en distintos campos:

En el colegio, en el trabajo apostólico con la juventud y en la creciente confrontación con la situación política.

La autoeducación fue una muy buena herramienta que uso Karl y muchos otros jóvenes y compañeros de grupo de Karl, jóvenes que vivían en tiempos muy difíciles, debido a la toma del poder de Hitler, a ese espiritu materialista que lo poseia. Pero esto no fue dificultad para ninguno de ellos.

Es mas fácil llegar a Dios cuando se lucha contra la adversidad y asi se puede a llegar a ser un hombre captado por Dios.

“!Cristo, Tu eres mi pasión! ¡Heil!”

(1 de mayo de1934)

¿ Y quién es el Padre ?

Pequeña Biografia del Padre José Kentenich

El Padre José Kentenich nace en Gymnich - un pueblo cercano a la ciudad alemana de Colonia - el 18 de noviembre de 1885.
La infancia del Padre no fue fácil, por no decir dura. Su madre, por dificultades económicas se vió obligada a trabajar fuera de casa, por ello el pequeño José creció junto a sus abuelos.
Fue un niño como todos, inteligente e ingenioso, cosa que le provocó mas de un dolor de cabeza a sus abuelos, pero por sobre todo tenia un marcado carácter religioso.
Debido a que su madre no podia preocuparse de él y además para alivianar un poco la responsabilidad de los abuelos, lo entrega al orfanato de Overhausen, este es un momento clave en la vida de José, pues aquí se entrega a la Santísima Virgen como su Hijo, y él a su vez la ve a Ella como su Madre.
Sintiendo el llamado al sacerdocio, entra al seminario de los padres Pallottinos, queriendo cumplir su gran anhelo de misionar en África, cosa que se vio frustrada por problemas de salud.
Fue ordenado sacerdote el 8 de julio de 1910, pero al no ser enviado a misionar, se le encarga la tarea de enseñar latín y alemán. Este hecho, hizo que la vida de muchos alumnos del Padre cambiara de una manera radical, a muchos los marcó para toda su vida.
En octubre de 1912 es nombrado Director Espiritual del seminario de Schoenstatt, aquí se puso a entera disposición de los jóvenes, regalándoles su corazón.
Durante este tiempo, el Padre Kentenich enferma gravemente, estando al borde de la muerte (los médicos le dieron 2 meses de vida), pero pasados los 2 meses de vida, el Padre seguía con más fuerzas incluso bromeaba diciendo:
" los 2 meses aun no han pasado".
Durante este tiempo, surge en el Padre su obra predilecta que más adelante llega a ser el origen de Schoenstatt. Esto se concretó el día 18 de octubre de 1914, con un pequeño grupo de congregantes que también hicieron suya esta idea predilecta y además sellaron una Alianza de Amor con la Santísima Virgen María. La pequeña capilla dedicada al arcángel san Miguel pasó a ser el Santuario original, donde la Virgen María es Reina.
En los años venideros, la guerra y otros acontecimientos hicieron que esta idea del Padre aumentara su fuerza y siguiera extendiéndose.
En el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, el Padre José es tomado prisionero y enviado al campo de concentración en Dachau. Durante este tiempo sigue con su fé inquebrantable hacia la Santísima Virgen, lo que ayudo a muchas otras personas a soportar las duras condiciones de esta pesada cruz. Luego de varios años de encierro, es liberado el 20 de mayo de 1945 y vuelve a Schoenstatt.
Después de eso, Schoenstatt sigue creciendo junto al Padre hasta que en 1951 es separado de su obra por orden de la Iglesia y parte a Milwaukee(EEUU), con la prohibición de acercarse a Schoenstatt. Sólo en 1965 se le permite volver cosa que se concreta el 24 de diciembre de 1965.
El 15 de septiembre de 1968, el Padre fallece en la sacristía de la Iglesia de la Adoración en Schoenstatt luego de celebrar la Eucaristía.

El 10 de febrero de 1975 se abre formalmente el proceso de canonización del Padre.

martes, octubre 17, 2006

Nuestro Padre fundador rumbo a la Canonización

Padre Ángel Strada, postulador de la causa de beatificación del Padre Kentenich.
“Amar a la Iglesia con el Padre Kentenich”
(Benedicto XVI)

Escuchar desde las ventanas del Vaticano la canonización del Padre José Kentenich es sin duda un anhelo secreto de todos los hijos de Schoenstatt. A pesar de que la cosa no es tan simple, hay grandes avances en el proceso de nuestro Padre Fundador. Gracias a la visita que realizó el P. Ángel Strada a nuestro país, pudimos conocer con mucho detalle en qué va todo el trabajo que ha significado el largo proceso del Padre Kentenich. Primero debemos saber que todo proceso de canonización debe pasar por varias etapas: fama de santidad, apertura del proceso de virtud, investigación de los escritos, aprobación en Roma, un milagro para la beatificación y otro para la canonización. El proceso de nuestro Padre Fundador se inició siete años después de su muerte, el 10 de febrero de 1975, en la diócesis de Tréveris, Alemania. Tiene en estos momentos varias etapas aprobadas, ya goza de fama de santidad (sin ella no se puede comenzar), lo que quiere decir que muchos creyentes en su convicción privada creen que es santo y un modelo de vida cristiana.

Hay difusión de su santidad en 85 países (el doble de los países donde existe Schoenstatt).
El siguiente paso consiste en comprobar que el Padre Kentenich vivió heroicamente las virtudes. Se llama a testigos, ya han declarado 150. También están obligados a citar testigos que estarán en contra de la canonización. Esta parte del proceso ya está concluida. Hoy nos encontramos en la etapa final, en la diócesis de Tréveris, que corresponde a la investigación de los escritos, en este caso es la etapa más larga por el volumen del material. Es mucho lo escrito por el Padre que se ha publicado, pero lo que no se ha publicado, es más aún; existen muchas cartas escritas por el P. Kentenich. Se debe comprobar que no haya nada que vaya en contra de lo que predica nuestra fe.Una vez que se aprueba un proceso, este descansa y espera que Dios se manifieste en forma patente con un milagro para ser beatificado y otro para canonizar. Sabemos que Mario Hiriart , la Hermana Emilie y José Engling están en Roma.

La causa de nuestro Padre fundador está cerca de llegar a ella. El P. Ángel Strada, de nacionalidad argentina, vive en Alemania hace 22 años, actualmente es el primer consejero de la Dirección General de Schoenstatt, postulador de las causas del Padre Kentenich y de Mario Hiriart.